Publicado en Inteligencia Emocional

RESOLVER CONFLICTOS (IV): EJEMPLO PRÁCTICO

En esta última parte, verás cada uno de los puntos de los que te hablé en la parte anterior, pero con un ejemplo en concreto. Te pongo en situación:

Antonio tiene 24 años y está terminando su carrera de empresariales. Vive con sus padres y su hermano. Es una familia con un nivel económico medio. La relación con sus padres es buena, sin embargo con su hermano Fran, es otra historia. Siempre han estado peleando y discutiendo, hasta llegar al punto de llevar varios años sin dirigirse la palabra. Si tienen una conversación no dura más de dos minutos y es únicamente para darse algún recado, como: “Ha llamado la mamá, que vendrá tarde y no la esperemos para comer” o “Te toca fregar a ti hoy” o “¿Vas a bajar a por el pan o qué?”

las paces 1

Con esto te puedes hacer una idea de que la relación entre los hermanos no es buena. Parece que se toleran pero apenas hablan y desde luego no se cuentan qué tal el día o qué hay de nuevo en sus vidas. Y el clima en casa a veces es un poco tenso.

Vamos a ponernos en la piel de Antonio para ir siguiendo los pasos para solucionar este conflicto:

1. Reconocer el problema:

Que la relación entre los hermanos es mala es evidente, pero parece que ninguno da su brazo a torcer y ha pasado mucho tiempo para sentir que deben hacer algo. Aún así, Antonio nota esta tensión en casa, ese malestar e incluso se siente incómodo con la presencia de su hermano Fran. Esto es lo que le hace pensar que de verdad hay un problema y quiere solucionarlo. Por lo menos para no sentir ese malestar con la sola presencia de su hermano.

2. Actitud adecuada:

Antonio decide que tienen que hablarlo. Dar ese paso le supone mucho esfuerzo, han pasado varios años comportándose así, ignorándose. Pero piensa que si lo comentan puede que esa tensión y malestar disminuyan, aunque encuentren puntos de vista diferentes. Antonio sabe que no podrá cambiar la opinión de su hermano, pero sí que puede cambiar esa situación tan incómoda para tener una mejor convivencia. Es decir, Antonio se va a centrar en lo que puede cambiar (la situación tensa) y aceptará lo que no (el pensamiento de su hermano).

3. Formular el problema de forma clara:

Manteniendo la actitud del punto 2, Antonio va a hablar con su hermano:

– Fran, quería hablar contigo. Hace mucho que no hablamos ni nos contamos nada, y no sé si a ti te pasa, pero a mi esta situación me hace sentir incómodo, a veces el clima en casa es muy tenso y parece que nos de “corte” hablar el uno con el otro o incluso mirarnos. Ya hace mucho que “pasamos” el uno del otro y ni siquiera recuerdo muy bien por qué. No me importa, lo que me gustaría es poder tener una mejor relación contigo. ¿Tú que opinas?

Ahora a Antonio le toca escuchar la parte de su hermano, aunque no se puede saber cuál es su opinión ni reacción al respecto. Sea cual sea esta, Antonio va a mantenerse de acuerdo en lo posible con la opinión de su hermano y si en algo no está de acuerdo, no entrará a discutirlo, al menos no en este momento. Supongamos que en este caso, Fran se muestra cooperativo:

– Ya lo sé, pero ha sido mucho tiempo, nos va a costar. Es que a veces eres un poco gilipollas, no sé… A mi me gustaría que tuviéramos mejor relación también. Pasamos el uno del otro, me gustaría poder contarte cosas y tal… No sé, tener un hermano de verdad.

– Bueno Fran, entonces estamos de acuerdo que hemos estado mucho tiempo ignorándonos y nos gustaría a los dos tener una mejor relación de hermanos y poder contarnos las cosas y desde luego que haya un mejor clima en casa (Definición del problema).

– Sí.

4. Buscar alternativas para solucionar el conflicto y elegir la más adecuada:

– ¿Qué cosas se te ocurren a ti para poder hablar más y dejar de ignorarnos?

  • Preguntarnos qué hemos hecho hoy o qué tal estamos cuando llegamos a casa.
  • Decirnos “hola” cuando llegamos y “adiós” cuando nos vamos.
  • Jugar juntos a la consola.
  • Preguntarnos qué queremos de comer cuando comamos solos en casa, en vez de ir cada uno por su cuenta.
  • Ver la tele juntos.
  • Ir a estudiar los dos juntos.
  • Añadirnos a las redes sociales.
  • Hablarnos sin chulería.

Hacen una lista mucho más larga de posibles soluciones y para empezar eligen que van a:

  • Decirnos “hola cuando llegamos y “adiós” cuando nos vamos.
  • Hablarnos sin chulería.
  • Añadirnos a las redes sociales.
  • Jugar juntos a la consola.

5. Poner en práctica y observar los resultados:

Ahora tienen que “aplicarse el cuento”. Conforme avanzan los días y realizan las alternativas que se habían propuesto irán añadiendo más alternativas, para seguir mejorando su relación y descartando otras que no les resultan eficaces.

Es difícil preveer si les irá bien o no. Sí que es más probable que tengan que volver a redefinir algunas cosas, para mantener una buena relación, sólo deben volver al punto 3 y seguir desde ahí.

Quiero recordarte lo que comenté en la tercera parte. Alguien tiene que tener la iniciativa, alguien tiene que dar el primer paso. Puede que los dos estéis deseando solucionarlo, pero estáis esperando a que sea el otro a que dé el primer paso. Es un error que cometemos todos (el “todos” me incluye). Míralo de esta forma, tener un conflicto con alguien  te hace sentir mal, ¿verdad? Pues toma las riendas de tus sentimientos y emociones, y haz algo por sentirte bien, que en este caso sea tomar la iniciativa para resolver el conflicto.

Por último, aunque siguiendo estos pasos podrás resolver muchos de tus conflictos, puede que te encuentres con algunos que no consigas resolver, porque no sepas como hacerlo, no encuentres alternativas o porque la otra persona no quiera poner de su parte. Cuando esto pase, plantéate que tu objetivo principal no es resolver el conflicto en sí, sino, sentirte mejor contigo mism@. Si alguien no quiere hacer las paces contigo está en su derecho, pero tú puedes sentirte bien por haberlo intentado y haber puesto de tu parte para hacerlo.

La responsabilidad de resolver un conflicto no es solo tuya, pero la de sentirte bien es únicamente tuya.

Víctor Márquez Exojo

Psicólogo General Sanitario – Experto en Inteligencia Emocional

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Autor:

Psicólogo General Sanitario. Experto en Inteligencia Emocional

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