Publicado en Temas Interesantes

LOS CUIDADORES

El 21 de septiembre fue el día internacional del Alzheimer. Este post, habla sobre esta enfermedad, pero no solo de eso, si no, de las personas que cuidan a los que la padecen y mi admiración por ellos y ellas.

cuidadores alzheimer

La enfermedad de Alzheimer, es una enfermedad neurodegenerativa, lo que quiere decir que afecta a las redes neuronales del cerebro. Le caracteriza, sobre todo, la pérdida de memoria. Sin embargo, no es lo único que se ve afectado por el Alzheimer, ya que además de afectar a nivel cognitivo (pensamiento, memoria…), también afecta a nivel motriz (conductas motoras como vestirse, caminar, escribir…). El progreso del Alzheimer es continuo y dependiendo de la persona que la padece, de su entorno y el tratamiento, puede avanzar de manera más rápida o más lenta.

El comienzo de la enfermedad se manifiesta con dificultad por parte de la persona para recordar hechos recientes e incapacidad para adquirir nueva información. Y la diferencia de los olvidos que todos podemos tener a lo largo del día, es que la persona afectada, aún ayudándole con pistas o claves, no consigue recordar.

Al principio pueden ser autónomos y realizar muchas de las tareas ellos solos, pero conforme avanza la enfermedad se vuelven más dependientes. Cocinar, conducir, ir a sacar dinero al cajero, hacer la compra, vestirse…, son tareas que se vuelven muy difíciles para ellos.

Ya no prestan atención como lo hacían antes. Se vuelven apáticos, que quiere decir, que no muestran interés por nada, están desmotivados, no muestran iniciativa, como si todo a su alrededor les diera lo mismo y empiezan a descuidarse ellos mismo, su higiene personal, su salud, su alimentación…

Muchas de estas personas aún son conscientes de sus errores, de los fallos de memoria que tienen y eso les afecta aún más anímicamente. Sentir que poco a poco empiezas a olvidar tu vida y que lo que hoy recuerdas mañana puede dejar de existir, debe ser algo muy duro.

Paradójicamente, será la propia enfermedad la que poco a poco vaya haciendo que sean menos conscientes de su estado y así dejen de sufrir. Sin embargo, los que continúan la lucha son los cuidadores principales, que normalmente son la familia, esposas, esposos, hijos, hijas…

Sobre ellos recae la mayor responsabilidad, mantener a la persona limpia, vigilarla para que no se pierda, supervisar sus tareas y por si esto fuera poco, la persona que padece la enfermedad tendrá tendencia a comportarse mal y tener arranques agresivos con sus cuidadores, por lo que el mal carácter será otra cosa que tendrán que asumir estas personas. Y es que el Alzheimer hace que quien lo padece se vuelva más agresivo, tanto si lo era ya antes como si no lo era.

El agotamiento físico y mental afecta a los cuidadores principales. Los cuidados que irá requiriendo la persona les mantendrá pendientes de ellos las 24 horas del día. Y estar pendiente de alguien las 24 horas, durante 365 días, es una carga muy pesada para una sola persona. Por ello es muy importante que los cuidadores tengan una buena red de apoyo social y profesional.

En su gran mayoría, estas personas quieren ser los responsables de todos los cuidados. Asumen esa carga, esa responsabilidad. Muchos, además, deben organizar y coordinar los cuidados de la persona con Alzheimer con los cuidados de hijos u otras personas dependientes, lo que quiere decir que la carga se multiplica.

Se vuelven expertos en el manejo de una persona enferma. Saben perfectamente lo que le conviene y lo que no. Sin embargo, existen casos (y no pocos) en los que se centran tanto en la persona con Alzheimer que se descuidan ellos mismos.

Por ese motivo, es importante hacer entender a los cuidadores principales que deben mantenerse fuertes y sanos para poder seguir cuidando de su familiar enfermo. Que es bueno que tengan tiempo para ellos y puedan despejarse unas horas al día, mientras su familiar es cuidado por otra persona que les sustituya, ya sea otro familiar, amigo de confianza o una persona cualificada para ello. Por desgracia, no todos pueden permitírselo, hay familias que no pueden recurrir a ayuda y tienen que hacerse cargo solos sí o sí, ya sea por la falta de recursos económicos para poder pagar a un cuidador externo o porque no tienen a nadie de confianza con el que contar.

ΨΨΨ

Entre los cometidos del psicólogo a la hora de trabajar en estos casos con cuidadores de enfermos de Alzheimer, algunas de las tareas más importantes son ofrecer estrategias para llevar el día a día de la mejor forma posible, orientación ante qué hacer y dónde dirigirse para solucionar los problemas que vayan surgiendo a lo largo de la enfermedad y apoyo emocional.

Y es que el apoyo emocional es fundamental para estos casos. Eso pude verlo personalmente, gracias a la investigación que realicé para el trabajo final de máster, que consistía en cómo influían las habilidades sociales y la inteligencia emocional en los cuidadores principales de enfermos de Alzheimer. Después de pasar un tiempo realizando talleres con ellos, pude comprobar la importancia del desahogo emocional, que los familiares puedan tener alguien con quien hablar, un sitio en el que llorar, reírse, hablar de su día a día en la convivencia con una persona afectada de Alzheimer. Ver que hay personas que están pasando por situaciones parecidas. Se ayudaban entre ellos y se daban consejos y sobre todo se escuchaban y podían soltar algo de la carga que llevan sobre sus hombros. Pero sobre todo, me di cuenta de la fuerza de voluntad que tienen estas personas para sacar adelante a su familiar y su vida.

Esta enfermedad resulta una gran putada (perdón por la expresión, pero es así), sin embargo me ha enseñado una cosa, que el ser humano es capaz de sacar fuerzas y voluntad aún estando agotado, cuando tiene que cuidar de un ser querido. El hecho de invertir tantas horas, incluso de poner en riesgo su salud para el cuidado de una persona para que sus días sean lo más cómodo posible, me parece simplemente admirable.

Los cuidadores, me hicieron olvidar todos esos mensajes que muchas veces nos manda la sociedad de “no puedes conseguirlo”, “no eres capaz”, “no hay esperanza”, “es mejor que te rindas” y otras muchas mentiras; para darme cuenta que las personas tenemos una gran fuerza y voluntad y que cuando la situación es muy muy complicada, aún así, podemos sacar el valor necesario para hacerla frente.

En definitiva, quería dejar claro que muchas veces los cuidadores, son los grandes olvidados en los procesos de una enfermedad crónica, pero también son los grandes luchadores y ellos también se merecen que le hagamos caso, les escuchemos y además podemos aprender mucho de ellos, como aprendí yo.

Para terminar quería dedicar este post a todas esas familias que conocí en mi paso por la asociación. A esas personas que me dieron la oportunidad de conocer mejor el potencial del ser humano. Y a mi compañera Esther, por ayudarme a entrar en contacto con ellos y hacerlo todo mucho más fácil. A todos ellos que me han hecho sentir más psicólogo. Gracias.

Un abrazo.

Víctor Márquez Exojo

Psicólogo General Sanitario – Experto en Inteligencia Emocional

Anuncios

Autor:

Psicólogo General Sanitario. Experto en Inteligencia Emocional

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión /  Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión /  Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión /  Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión /  Cambiar )

Conectando a %s